Este caso es interesante porque desplaza la estupidez sistémica del contenido de las ideas al sistema de transmisión: no falla solo lo que se piensa, sino cómo viaja, quién lo firma y qué incentivos recibe. La autonomía estratégica europea se construye también con capacidad analítica independiente Análisis sistémico: cuando las ideas no fracasan por falsas, sino por mal distribuidas Este texto permite aplicar la estupidez sistémica a un campo distinto: no la corrupción, no las pensiones, no la política industrial, sino el mercado de las ideas . La tesis central es potente: Una idea no influye por ser verdadera, rigurosa o brillante. Influye si entra por el canal adecuado, con el emisor adecuado, en el momento adecuado y ante el receptor adecuado. Esto cambia por completo el análisis de los think tanks. El problema ya no es solo producir buen conocimiento, sino construir una logística institucional de la influencia . 1. El hallazgo clave: el mensajero importa tanto como el m...